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HAZLO, HAZLO YA Y HAZLO BIEN. EN DEFENSA DEL DEPORTE

Actualizado: 23 nov 2023

En estas líneas pretendo convencer al lector sobre la importancia de la actividad física regular, especialmente durante la juventud. Como las palabras se las lleva el viento, el objetivo último de este artículo es que pases a la acción y tomes las riendas sobre uno de los aspectos más fundamentales de la vida, la salud; si es que no lo has hecho ya.

Antes de nada, me gustaría aclarar dos ideas, lo primero es que con este artículo no defiendo que todos debamos tener un físico de superhéroe, por un lado, pero tampoco soy partidario de la relajación actual, especialmente entre la juventud respecto a la actividad física y el cuidado de la salud en general. Es decir, no abogo por que todos tengamos que entrenar dos horas a diario ni creo que sea necesario, pero soy inflexible en la defensa de que todos debemos preocuparnos por nuestra salud y adaptándolo a nuestras preferencias y estilo de vida, hacer deporte.[1]


Durante la juventud es esencial incorporar a nuestra vida el deporte, ya que los hábitos que no hayamos incorporado a los 30 difícilmente lo haremos más tarde, cada año que pase nos costará más. Si venimos con ellos en nuestra mochila, simplemente nos basta con seguir la inercia. Por esto considero un error el gran porcentaje de gente que abandona el deporte que practicaban de niños al comenzar al llegar a los 18 por darse a la mala vida. Evidentemente los chavales con esta edad van a seguir saliendo de fiesta, pero esto debe ser compatible con la actividad física. Una vez estamos entre los 25 y los 30 años hemos alcanzado nuestro “peak físico”, es decir, en condiciones normales nunca volveremos a ser tan fuertes, ágiles, atléticos, resistentes como lo somos ahora y como argumentaré a continuación, si no pones medidas al respecto lo que el futuro te depara no es nada bueno.

La clave entonces en la juventud es poner unos cimientos fuertes en los que sostenernos cuando ya no seamos tan jóvenes. Por lo general, con 20 años todos estamos bien y gozamos de buena salud, por lo tanto, no la actividad física nos puede parecer secundaria. Piensa sin embargo en gente de la edad tus padres o compañeros de trabajo/ profesores cerca de jubilarse. ¿Gozan todos de buena salud? ¿Hay algo en común entre los que sí? Verás, el deporte, como en el cuento de la hormiga y la cigarra te dará resultados en el largo plazo, no es gratificación instantánea. Cuando tengas 60 o 70 años agradecerás haberte cuidado con 20, poder seguir disfrutando de actividades al aire libre, de tener autonomía de tu cuerpo, de no estar limitado a una muleta, una silla de ruedas o pasar el día en el hospital y/o empastillado.

Si el día de mañana tienes gente a la que cuidar en tu familia, tanto tú como ellos agradeceréis el que te hayas cuidado para poder estar allí y ayudarles; créeme, lo he vivido en carne propia. Y si esto no es así, tendrás más probabilidades de ser independiente, tanto por no obligar a nadie a cuidarte como por prolongar tu vida autónoma en la vejez. Apuesto a que cuando ves a alguien dependiente con 60 años porque ha destrozado su cuerpo con su mala vida no quieres parecerte a él el día de mañana.

Este pequeño vídeo de la Fundación del Corazón de Canadá refleja a lo que me refiero.



Mucha gente, sobre todo en edad madura cuando la enfermedad acecha o ya forma parte de sus vidas toma una perspectiva derrotista (son cosas de la edad) o busca una certeza que no existe (si dejo de fumar ahora, ¿viviré 10 años más? Evidentemente esto es imposible de garantizar y podemos cuidarnos mucho y morir jóvenes o sufrir una enfermedad. Sin embargo, esto no deja de ser como comprar papeletas en un sorteo, si todos los días nos dejamos el sueldo en ellas tarde o temprano seguramente tengamos premio, y esto es infinitamente más probable que que le toque a quién solo tiene una. Tenemos pues dos opciones, aceptar la debilidad, el decaer, la enfermedad y vagar por la vida como víctimas con una actitud pasiva o tomar cartas en el asunto, conquistarnos, cuidarnos y buscar ser nuestras mejores versiones, en la juventud y en la vejez. Yo lo tengo claro y priorizo el vivir con plenitud a sobrevivir.


Para concluir me gustaría adjuntar un par de consejos prácticos. Lo más importante es hacer algo y ser persistente en ello, no todos tenemos que ni debemos ser Superman. Encuentra una actividad que te guste y practícala con disciplina, aunque sea dos veces por semana. Puede ser un deporte de equipo que te ayude a sentirte parte de un algo, un deporte individual en cuyo club te sientas integrado, clases dirigidas o algo que hagas solo, PERO HAZLO. Si estás perdido y necesitas ayuda considero que todo el tiempo y dinero invertidos en formarnos sobre salud y deporte son de las mejores inversiones que podemos hacer pero eso es tema para otro artículo. De momento empecemos por hacer algo.

[1] A partir de aquí utilizaré deporte/ actividad física de manera indiferente. A lo que me refiero con ambos términos no es per se el gimnasio, el entrenamiento de hipertrofia o un deporte en concreto. (Sin embargo, un buen nivel de masa muscular nos ayudará a envejecer con más calidad de vida, prevenir lesiones y desgaste en otros tejidos, etc. ) Me refiero a cualquier actividad o deporte que implique mover el cuerpo y desarrollar algún tipo de habilidad con este y sobre todo, mantenido en el largo plazo.

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